MSF denuncia los ataques contra la población civil y las infraestructuras médicas

La organización presenta en Barcelona una campaña para concienciar sobre esta problemática con una ambulancia interactiva y una experiencia de realidad virtual

Ambulancia de MSF frente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. SARA DE LA RUBIA/MSF
Ambulancia de MSF frente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. SARA DE LA RUBIA/MSF

Si quieres leer la convocatoria en catalán, pincha aquí.

Barcelona, 25 de febrero de 2025.- Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado hoy en Barcelona su campaña #NuestraLíneaRoja, con la que pretende alertar sobre los reiterados ataques dirigidos contra la población civil, el personal sanitario y las infraestructuras médicas en zonas de conflicto. Para ello, ha instalado una ambulancia interactiva frente a la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, rodeada por una línea roja de protección que se activa cuando los viandantes se acercan, emitiendo un mensaje sobre la necesidad de proteger a la población civil y a la misión médica.

Además de la instalación, también se ha habilitado un espacio donde las personas que lo deseen pueden ver una simulación de un ataque a un hospital a través de realidad virtual. Por último, la organización también está llevando a cabo una recogida de firmas para exigir la protección a la población civil y la misión médica y exigir el fin de estos ataques.

Se trata de una reivindicación especialmente necesaria en un contexto como el actual, en el que los ataques contra la población civil, el personal médico y los hospitales, clínicas y otras infraestructuras sanitarias están a la orden del día. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se produjeron más de 1.600 incidentes de violencia u obstrucción de la asistencia sanitaria*. O lo que es lo mismo: más de cuatro al día.

De estos ataques, más de 960 impactaron contra instalaciones sanitarias, provocando un total de 937 muertes (entre trabajadores sanitarios y pacientes) y 1.774 heridos*. Los datos recogidos por la OMS también ponen de manifiesto que los ataques contra la misión médica son una realidad cada vez más frecuente. Así, frente a los 802 incidentes ocurridos en 2018 (año en el que la OMS empezó a contabilizar de forma continuada los ataques de este tipo), en 2023 se superaron los 1.550. Unas cifras que suponen un incremento de casi el 94% en tan solo cinco años.

"A pesar de que la protección de la misión médica es una obligación del derecho internacional, este tipo de episodios crecen cada año de forma alarmante, afectando a miles de personas en situación de vulnerabilidad en contextos como Gaza, Cisjordania, Sudán o Ucrania", ha explicado Paula Gil, presidenta de MSF España, durante la presentación de la campaña.

En este acto, también han estado presentes representantes del Hospital Clínic, el Campus Clínic Solidari, la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, el Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Barcelona, el Colegio de Médicos de Barcelona, el Sindicato de Médicos de Cataluña, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), el Instituto de Salud Global de Barcelona (IS Global) y el Consorci d'Atenció Primària de Salut de l'Eixample (CAPSBE).

La instalación se puede visitar hasta mañana 26 de febrero a las 17 horas. Esa tarde, además, tendrá lugar una mesa redonda sobre líneas rojas en conflictos armados en la que intervendrán Meritxell Cascán, enfermera de urgencias del Hospital Clínic y miembro del Campus Clínic Solidari; Manel Vila, exdirector de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo; Irene Pérez, pediatra de MSF; Mercé Rocaspana, coordinadora médica de la Unidad de Emergencias de MSF; e Ibrahim Beisani, médico de Sanitaris per Palestina. La charla tendrá lugar el 26 de febrero a las 15 horas en el salón de actos Farreras Valentí del Hospital Clínic.

Tres contextos: Cisjordania, Sudán y Ucrania

Las cifras ponen de manifiesto que, actualmente, la mayoría de los incidentes suceden en un puñado de contextos, entre los que destacan los Territorios Palestinos Ocupados, Líbano, Ucrania, Myanmar y Sudán.

En Gaza, a pesar del alto el fuego vigente desde hace poco más de un mes, el nivel de destrucción de las infraestructuras sanitarias alcanza niveles catastróficos. Desde octubre de 2023, MSF ha tenido que abandonar más de una docena de hospitales y clínicas. En los centros donde sigue operando, los equipos trabajan en condiciones de extrema precariedad e inseguridad. Desde el inicio de las hostilidades, nueve trabajadores de la organización han perdido la vida, víctimas de bombardeos, disparos de artillería o fuego intencional contra edificios y vehículos identificados con el emblema de la organización y notificados al Ejército de Israel.

Pero no solo es Gaza. La escalada de violencia en Cisjordania se está traduciendo en graves obstáculos de acceso a la asistencia sanitaria. De hecho, la situación en la región se ha deteriorado aún más desde el alto el fuego en Gaza y ha agravado las terribles condiciones de vida de muchos palestinos. Los equipos de MSF han sido informados de un aumento del número de ataques contra el personal y las instalaciones médicas, incluyendo la destrucción de emplazamientos médicos improvisados en campos de desplazados. También se han incrementado los incidentes de acoso, detenciones, lesiones y asesinato de rescatistas y trabajadores médicos por parte de las fuerzas israelíes.

En Cisjordania se ha registrado un aumento de los ataques contra las instalaciones médicas y los incidentes de acoso, detenciones, lesiones y asesinato a trabajadores sanitarios y rescatistas

En Ucrania, por su parte, MSF se ha visto forzado a evacuar equipos y pacientes de hospitales en varias ocasiones. Una de ellas, en abril de 2024, tras un ataque con misiles contra la oficina de la organización en Donetsk. O en agosto de 2023, tras los repetidos bombardeos contra el Hospital de Jersón (una región donde el 80% de todas las instalaciones sanitarias han sufrido daños) que acabaron con la vida de un médico y causaron heridas a cinco sanitarios.

Por último, Sudán es otro de los contextos en los que los ataques a la misión médica se suceden con frecuencia. Sin ir más lejos, el pasado 12 de enero, una ambulancia de MSF —identificada como tal con el logo y la bandera— fue tiroteada en El Fasher durante un traslado de una paciente de parto, provocando la muerte de una trabajadora sanitaria. La violencia constante también ha obligado a MSF a poner fin a sus actividades en el Hospital Universitario de Bashair, en Jartum, tras varios incidentes por parte de combatientes que entraban en el centro con armas y amenazaban al personal médico.

Una obligación internacional ignorada

La protección de la misión médica en zonas de conflicto no solo es una necesidad humanitaria, sino que se trata de una exigencia internacional recogida en la Resolución 2286, adoptada en mayo de 2016 por el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta disposición —que surgió tras un bombardeo contra el hospital de Kunduz en Afganistán, gestionado por Médicos Sin Fronteras, en 2015— reafirma las obligaciones de todas las partes involucradas en un conflicto de respetar y proteger a quienes participan en labores médicas, y califica los actos de violencia, ataques o amenazas contra hospitales, personal y medios de transporte sanitarios como violaciones graves del derecho internacional humanitario.

Aunque la Resolución 2286 se alcanzó con el amplio respaldo de los Estados miembros de la ONU, lo cierto es que el consenso internacional en torno a esta prioridad se ha desmoronado. "En el ámbito de las crisis humanitarias, la atención sanitaria es un derecho que no debe ser puesto en peligro por ningún motivo. Asediar a una población, no proveer ayuda humanitaria básica y atacar constantemente a hospitales son violaciones continuas del derecho internacional humanitario que ocurren con total impunidad y alientan a otros a cometer las mismas atrocidades. Es necesario impulsar una mayor rendición de cuentas en relación con los ataques contra los servicios de salud", ha aseverado Paula Gil.

"En el ámbito de las crisis humanitarias, la atención sanitaria es un derecho que no debe ser puesto en peligro por ningún motivo", señala Paula Gil, presidenta de MSF España

Además del incremento de la violencia contra los servicios y el personal médico, el panorama actual revela que la impunidad es otra característica habitual que acompaña a estos crímenes. A menudo, los responsables se escudan en diferentes argumentos para restar gravedad a los ataques. Uno de ellos es la narrativa del error; es decir, defender que el incidente es fruto de un accidente o una equivocación. Sin embargo, en muchas situaciones estos ataques siguen patrones identificables que, lejos de ser fortuitos o aislados, evidencian una estrategia de guerra deliberada.

Otro argumento habitual es alegar la pérdida de la protección de las instalaciones médicas porque se están utilizando con otros fines. A este razonamiento ha acudido en varias ocasiones el Ejército israelí para justificar muchos de los ataques contra centros hospitalarios, alegando que servían de refugio para combatientes de Hamás. Sin embargo, muchas de estas acusaciones no han podido ser corroboradas y parecen contradecirse con la información disponible públicamente, como así lo apunta un informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU. Mientras tanto, los ataques han diezmado el sistema de salud, provocando la destrucción e inhabilitación de hospitales y la muerte de más de 900 personas (entre trabajadores sanitarios y pacientes) desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, según la OMS.

Tanto si es una estrategia deliberada de guerra como un error, los ataques contra las instalaciones y servicios médicos son inaceptables y en ningún caso justificables. MSF exige más compromiso y un mayor liderazgo internacional para cumplir de forma efectiva el derecho internacional humanitario (y, en concreto, la Resolución 2286) y acabar con los ataques a ​ los hospitales, al personal sanitario y a los civiles atrapados en conflictos armados. Es necesario que se creen investigaciones independientes ​ y acciones claras a nivel internacional que combatan la impunidad de los ataques contra los servicios de salud. Nos enfrentamos a una situación crítica que afecta no solo a las organizaciones humanitarias que operan en zonas de guerra, sino también a los principios humanitarios fundamentales, a la ética médica y a la dignidad humana.

* Datos actualizados a 25 de febrero de 2025.

 

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