Sudán del Sur: una inminente ofensiva gubernamental obliga a la población y a MSF a evacuar Akobo en 72 horas
MSF alerta de que la población pierde acceso a atención médica en plena crisis humanitaria
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Yuba, 9 de marzo de 2026.– Cientos de miles de personas en Akobo, en el estado de Jonglei, Sudán del Sur, se enfrentan a una decisión imposible. Una ofensiva contra la ciudad liderada por fuerzas gubernamentales parece inminente tras las órdenes de evacuación emitidas el 6 de marzo. Entre quienes permanecen en la ciudad, actualmente controlada por la oposición, hay más de 17.000 personas desplazadas hace apenas unas semanas por el conflicto que continúa en el país. Ahora, la población de Akobo debe elegir entre huir sin protección o quedarse y arriesgarse a morir, mientras pierde además el acceso a la atención sanitaria y a otros servicios esenciales.
Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a todas las partes del conflicto que protejan a la población civil, establezcan zonas seguras para quienes buscan refugio, garanticen un acceso seguro a la ayuda humanitaria y a la atención médica esencial, y protejan las instalaciones sanitarias para que puedan seguir salvando vidas.
Como consecuencia de la evacuación, los preparativos críticos para la próxima temporada de malaria se han detenido de forma abrupta, al igual que la atención sanitaria básica y el apoyo a las campañas de vacunación destinadas tanto a las comunidades locales como a las personas desplazadas.
“Las consecuencias para la población son devastadoras”, afirma Christophe Garnier, coordinador general de MSF en Sudán del Sur. “Las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares una y otra vez, sin alternativas seguras. Para muchas personas que ya han sido desplazadas varias veces, simplemente ya no queda ningún lugar al que ir”.
El 7 de marzo, el equipo de MSF en Akobo se vio obligado a evacuar la zona, dejando a cientos de miles de personas sin acceso a servicios esenciales de atención primaria de salud. Algunas ya han empezado a huir hacia Etiopía o hacia la aldea cercana de Meer. El hospital de Akobo, donde MSF apoya la sala de pediatría, fue saqueado, al igual que la farmacia de la organización, lo que supuso la pérdida de todos los medicamentos y suministros médicos. Durante el fin de semana, personas no identificadas también saquearon la oficina de MSF.
Este episodio se produce en medio de un preocupante patrón de ataques contra instalaciones sanitarias en Sudán del Sur. Desde marzo de 2025 se han registrado 12 ataques contra personal de MSF y hospitales apoyados por la organización, lo que ha obligado a cerrar tres hospitales. Solo en los dos primeros meses de 2026 ya se han producido tres ataques.
La evacuación se produce además en un contexto de creciente violencia en el estado de Jonglei. El 29 de enero, los equipos de MSF tuvieron que abandonar Pieri debido a enfrentamientos armados. El 3 de febrero, bombardeos aéreos en Lankien mataron a civiles y destruyeron el último hospital operativo de la ciudad. Cerca de 280.000 personas han sido desplazadas, incluidas unas 80.000 en el condado de Akobo.
Akobo es una zona aislada con instalaciones sanitarias muy limitadas, y MSF es una de las pocas organizaciones que ofrece atención médica a una población estimada de 112.000 personas. Tras recuperar el acceso hace apenas tres semanas —después de que restricciones impuestas por el gobierno bloquearan vuelos y el envío de suministros médicos— los equipos de MSF acababan de empezar a evaluar las necesidades de las comunidades recién desplazadas y a poner en marcha una respuesta urgente contra la malaria, cuando se vieron obligados a abandonar la zona nuevamente.
“Estas evacuaciones repetidas impuestas por el gobierno dejan a la población atrapada, expuesta a la violencia y sin acceso a la ayuda humanitaria”, señala Garnier. “Nos preocupa profundamente que el hospital de Akobo pueda ser atacado, lo que privaría a las comunidades de la atención médica que necesitan para sobrevivir”.
Las comunidades recién desplazadas, exhaustas y traumatizadas por los enfrentamientos recientes, sobreviven en refugios improvisados sin acceso a agua potable segura, alimentos suficientes ni una protección adecuada. Sin acceso a atención esencial, quedan expuestas a enfermedades, al hambre y a la amenaza constante de una violencia extrema.
Las evacuaciones repetidas, los ataques contra personal sanitario e instalaciones médicas y las restricciones impuestas por el gobierno están debilitando gravemente la capacidad de respuesta de MSF, en un momento en el que la población de Sudán del Sur necesita más ayuda que nunca.