Tres años después del naufragio Cutro, nada ha cambiado
MSF alerta de que una nueva tragedia como la que costó la vida a casi un centenar de personas es posible
Roma / Madrid, 25 de febrero de 2026.- Mañana se cumplen tres años del naufragio de Cutro, en el sur de Italia, en el que perdieron la vida casi un centenar de personas migrantes. En este tiempo, nada ha cambiado y una nueva tragedia es dramáticamente posible, advierte Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyos equipos ofrecieron apoyo psicológico a los supervivientes y a los familiares de las víctimas en las horas inmediatamente posteriores al naufragio.
Desde principios de este año, al menos 606 personas migrantes han fallecido o desaparecido en el Mediterráneo, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, lo que supone casi un tercio de las 2.185 vidas perdidas durante 2025. Se trata de tragedias que traen a la memoria lo ocurrido hace tres años y que demuestran que las matanzas en el mar continúan sin cesar.
Marco Bertotto, director de programas de MSF en Italia:
“Tres años después del naufragio de Cutro, seguimos asistiendo a nuevos naufragios y nuevas muertes en el mar, especialmente en el Mediterráneo central. ¿Qué significa esto? Nada ha cambiado y las muertes masivas en el mar no han cesado.
Tras el 26 de febrero de 2023, habríamos esperado un refuerzo de las capacidades de búsqueda y rescate, pero esto no ha sucedido. Ni las instituciones europeas ni el Gobierno italiano se han movilizado para reactivar un mecanismo estable y coordinado de búsqueda y rescate en el Mediterráneo. Más bien, han penalizado y criminalizado todas las iniciativas de la sociedad civil en el mar, obstaculizando los rescates, mientras siguen sin existir alternativas seguras y legales para quienes buscan asilo en Europa.
Las únicas medidas del Gobierno italiano han afectado a los barcos de las organizaciones humanitarias, limitando su capacidad mediante la obligación de dirigirse sin demora al puerto asignado tras una sola intervención, la asignación sistemática de puertos lejanos y la previsión de sanciones administrativas y retenciones en caso de presuntas infracciones.
Con el decreto que se aprobó tras el naufragio del 26 de febrero, rebautizado como decreto Cutro, se modificaron las normas en materia de protección especial y acogida, lo que tuvo un impacto directo en las condiciones de los solicitantes de asilo y los refugiados en Italia.
Por último, un reciente proyecto de ley prevé la prohibición de hasta seis meses de acceso a las aguas territoriales para los barcos de las ONG, prevista en casos formulados de manera vaga y, por lo tanto, susceptibles de una amplia discrecionalidad. Una medida que corre el riesgo de obstaculizar aún más una obligación consagrada en el derecho internacional: salvar vidas en el mar.
Mientras tanto, en Europa, las nuevas propuestas legislativas, destinadas a anticipar la aplicación del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, impulsan procedimientos fronterizos y de repatriación aún más estrictos, y amplían la lista de los denominados países de origen seguros y la posibilidad de traslados a terceros países, lo que, de hecho, socava los fundamentos del derecho de asilo.
En este contexto, mientras las organizaciones civiles de rescate siguen operando de conformidad con el derecho internacional, las restricciones al rescate civil en el Mediterráneo introducidas en los últimos meses han reducido su presencia en el mar y ponen en peligro el trabajo de los barcos humanitarios y, con ello, la vida de quienes cruzan la ruta en busca de un futuro mejor. Sin un refuerzo de las actividades de búsqueda y rescate y sin canales de acceso legales y seguros, el riesgo de nuevas tragedias sigue siendo elevado. El precio a pagar sigue siendo la vida de las personas migrantes”.
MSF en Italia y en el Mediterráneo central
MSF trabaja en Italia desde 1998, alternando proyectos en los puertos de desembarco de personas rescatadas, en los centros de acogida y en los asentamientos informales de diferentes regiones, para proporcionar asistencia médica, humanitaria, psicológica y orientación sociosanitaria a los refugiados y migrantes. En la actualidad, MSF brinda asistencia médica y psicológica a personas migrantes en la provincia de Agrigento, gestiona un servicio de rehabilitación para personas migrantes supervivientes de tortura en Palermo y ofrece orientación sobre los servicios sanitarios a personas en situación de marginación en ocho ciudades italianas. En el Mediterráneo central, MSF participa en operaciones de búsqueda y rescate desde 2015. En este periodo, sus equipos han asistido a más de 94.000 personas. Actualmente, MSF gestiona el barco de rescate Oyvon.
Guillermo Algar