Menores dejados al raso en pleno invierno

Menores dejados al raso en pleno invierno

MSF proporciona alojamiento de emergencia para menores migrantes no acompañados en París y Marsella ante el incumplimiento del Estado y de los departamentos locales

París / Madrid, 20 de febrero de 2020.- Cientos de menores migrantes y solicitantes de asilo no acompañados se ven obligados a dormir en la calle porque el Estado francés no les facilita una alternativa de alojamiento durante los meses de invierno, a pesar de tener la obligación legal de hacerlo. Para dar respuesta a esta situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) y organizaciones locales trabajan para proporcionar alojamiento de emergencia a 150 menores no acompañados cada noche en las ciudades de París y Marsella.

Descarga de vídeo con testimonios de menores no acompañados en las calles de París
Descarga de vídeo con testimonio de menores no acompañados en las calles de Marsella y totales de las coordinadoras de MSF y MdM en Marsella

Sus nombres son Koné, Alpha, Boubacar, Medhi y Suhail. Tienen entre 15 y 17 años y proceden de Costa de Marfil, Guinea y Marruecos. Todos han experimentado las penurias de vivir en las calles de París y Marsella.

Al igual que muchos otros de su edad, estos jóvenes fueron considerados "demasiado autosuficientes", "demasiado maduros" o "no lo suficientemente precisos sobre su viaje migratorio" para ser reconocidos como menores cuando fueron evaluados por funcionarios del departamento local (ver informe de MSF: ‘Menores no acompañados en Francia, símbolos de una política de maltrato‘). Para tener derecho a la protección, los jóvenes deben ser reconocidos como menores de 18 años y no acompañados.

En Marsella, sin embargo, incluso los adolescentes que han sido reconocidos oficialmente como menores no acompañados, y por lo tanto deben están calificados para recibir protección social, están durmiendo en las calles; mientras, las autoridades del departamento argumentan que cuentan con muy pocas plazas en los refugios para acomodarlos.

En invierno, el Estado tiene la obligación de proporcionar refugio de emergencia, incondicionalmente, para todas las personas que duermen en la calle. Sin embargo, ni el departamento ni el Estado cumplen con sus responsabilidades hacia estos jóvenes vulnerables.

Ante el fracaso de las autoridades públicas francesas, MSF decidió en diciembre de 2019 financiar 150 plazas cada noche para adolescentes migrantes en hoteles y pensiones en París y Marsella.

Resistir al frío de la noche
Las temperaturas invernales hacen que estos jóvenes sean más vulnerables aún, tanto física como mentalmente. "Hay noches en las que ni siquiera puedes dormir porque hace mucho frío", apunta Koné, de 16 años y originario de Costa de Marfil. Titiritando, él y sus amigos se acurrucan toda la noche alrededor de fogatas hechas con palés. Pasan tanto frío que, a menudo, no se duermen hasta el amanecer.

Mehdi explica que en Marsella solía dormir en coches abandonados a los que sellaba las ventanas con cinta adhesiva para tratar de evitar que entrara frío. Boubacar recuerda que se subía en un autobús que circula en París durante toda la noche en el que trataba de buscar un poco de calor. Debido a una enfermedad grave, Boubacar ha estado recibiendo asistencia médica por parte de personal de MSF.

Para los adolescentes que se quedan solos en las calles de Francia, el frío es una dificultad más entre otras muchas. Sus condiciones de vida no son dignas y sus necesidades básicas no están cubiertas. Alimentarse, lavarse, conseguir ropa y sentirse seguros: todas estas pequeñas acciones de las que depende su supervivencia requieren un enorme esfuerzo. La mayoría de estos jóvenes dependen de la ayuda de organizaciones benéficas, asociaciones comunitarias y la generosidad de particulares.

Hasta hace poco, la mayoría de los jóvenes migrantes y solicitantes de asilo que llegaban a París terminaban en uno de los asentamientos informales que salpicaban la ciudad antes de que las autoridades los desmantelaran en los últimos tres meses.

Boubacar recuerda el primer día que llegó al campamento de Porte d'Aubervilliers. "Te dices a ti mismo: 'No es posible, no puedo dormir aquí'. Imagínate, la gente muere en el Mediterráneo para venir aquí. Pero no tenemos otra opción, así que terminamos haciéndolo, no nos queda otra”.

Tras ser evaluado y considerado adulto por la administración del departamento, Boubacar todavía pasó dos meses durmiendo en la calle. Hace escasas fechas, un juez de un tribunal de menores dictaminó que era menor de edad y desde entonces ha recibido protección social como tal.

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Sin seguridad ni red de apoyo
Cada uno de los adolescentes obligados a vivir en la calle narra los peligros y la inseguridad que suponer vivir en estas condiciones sin familiares, amigos ni redes de apoyo. "Lo más peligroso es estar solo", dice Alpha, 15 años, de Guinea. “Ves a algunas personas golpeando a la gente y no nadie dice nada. Eso duele mucho". Alpha sufrió un asalto violento en el campo informal donde había instalado su tienda de campaña. Fue atacado después de pedirle a un hombre que le devolviera sus pocas posesiones que le habían robado el día anterior.

Los 65 menores que en la actualidad reciben protección de MSF en París están acogidos en el centro de día que la organización tiene en Pantin donde reciben asistencia médica, psicológica, legal y social. Desde su apertura en diciembre de 2017, 1.520 jóvenes han recibido apoyo en el centro.

Descarga de fotos del centro de atención de MSF en Pantin

En Marsella, los equipos de MSF proporcionan alojamiento de emergencia para 60 menores no acompañados, menores que también reciben la ayuda de una red de asociaciones y organizaciones de base que se han visto obligadas a compensar las deficiencias de las autoridades públicas. En concreto, MSF colabora con Médicos del Mundo para el seguimiento médico, con grupos de abogados para cuestiones legales y con los colectivos MIE13 y 59 de Saint Just.

Desde 2018, los equipos de MSF han acomodado y facilitado apoyo a casi 350 menores no acompañados a los que ha brindado asistencia médica, psicológica, legal y social, y han proporcionado alojamiento de emergencia en forma de 900 camas de hotel.

No obstante, MSF recuerda que durante el invierno, el alojamiento incondicional es responsabilidad del Estado y de las prefecturas, y, durante todo el año, la protección de los menores es una obligación legal de los departamentos.

Iván Muñoz García Head of Media (Interim), MSF España

 

 

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