La restricción deliberada de alimentos y ayuda provocó niveles alarmantes de desnutrición en Gaza

Análisis nutricionales de MSF certifican que la crisis de desnutrición causada por Israel en la Franja tuvo efectos devastadores en las mujeres embarazadas y sus recién nacidos

Mohammed Shehada, responsable de actividades de enfermería de MSF en el Hospital Al-Helou, en la Ciudad de Gaza ​ examina a un recién nacido con bajo peso que se encuentra en una incubadora. NOUR ALSAQQA /MSF

Jerusalén / Ammán / Barcelona, 7 de mayo de 2026.- La crisis de desnutrición provocada por Israel en Gaza tuvo un impacto devastador en las mujeres embarazadas y lactantes, los recién nacidos y los lactantes menores de 6 meses durante los periodos de intensas hostilidades y asedio, como el que vivió Gaza a mediados de 2025, según sendos análisis de datos médicos publicados hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF). ​ ​ ​ ​ ​ ​

En cuatro centros de salud gestionados y apoyados por MSF entre finales de 2024 y principios de 2026, los equipos de MSF registraron mayores niveles de prematuridad y mortalidad entre los bebés nacidos de madres afectadas por la desnutrición durante el embarazo, altos niveles de abortos espontáneos y observaron un fuerte aumento en el abandono del tratamiento entre los niños desnutridos.

MSF relaciona estos resultados con el bloqueo israelí de bienes esenciales y los ataques contra la infraestructura civil, incluidas las instalaciones médicas. La inseguridad, los desplazamientos, las restricciones a la ayuda y el acceso limitado a alimentos y atención médica han tenido consecuencias devastadoras para la salud materna y neonatal. MSF advierte de que la situación sigue siendo extremadamente frágil a pesar del llamado alto el fuego e insta a las autoridades israelíes a que permitan de inmediato la entrada sin obstáculos de la ayuda y los suministros vitales.

Efectos devastadores de la desnutrición durante el embarazo

La crisis de desnutrición fue totalmente provocada”, afirma Mercè Rocaspana, responsable médica de la unidad de emergencias de MSF. “Antes de la guerra, la desnutrición en Gaza era prácticamente inexistente. Durante dos años y medio, el bloqueo sistemático de la ayuda humanitaria y los bienes comerciales, sumado a la inseguridad, han restringido gravemente el acceso a alimentos y agua potable. Los centros de salud se han visto obligados a cerrar y las condiciones de vida se han deteriorado profundamente. Como resultado, los grupos de personas vulnerables corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición”.

MSF ha analizado los datos recopilados de 201 madres de recién nacidos que recibieron tratamiento en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) de los hospitales Nasser y Al Helou, en Jan Yunis y la Ciudad de Gaza, entre junio de 2025 y enero de 2026. Más de la mitad de las mujeres se vieron afectadas por la desnutrición* en algún momento durante el embarazo, y una de cada cuatro seguía desnutrida durante el parto.

El 90 % de los bebés nacidos de madres afectadas por desnutrición nacieron de forma prematura y el 84 % presentaba bajo peso al nacer, una incidencia mucho mayor que en los bebés nacidos de madres que no padecían desnutrición en el momento del parto. La mortalidad neonatal fue el doble entre los bebés nacidos de madres afectadas por desnutrición en comparación con los nacidos de madres sin desnutrición.

El desplazamiento y la inseguridad impiden el tratamiento

Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025, los equipos de MSF ingresaron a 513 bebés menores de seis meses en programas de alimentación terapéutica ambulatoria en los centros de atención primaria de Al Mawasi y Al Attar, en Jan Yunis. De los ingresados, el 91 % corría riesgo de sufrir retraso en el crecimiento y el desarrollo. En diciembre, 200 bebés ya no formaban parte del programa: solo el 48 % de ellos se curó, el 7 % falleció, el 7 % fue derivado a un programa para niños mayores y un impactante 32 % abandonó el tratamiento, principalmente debido a la inseguridad y al desplazamiento.

“La reducción de los ingresos a finales de julio y principios de agosto de 2025 coincidió con un periodo de mayor inseguridad y de interrupciones en la distribución de alimentos”, afirma Marina Pomares, coordinadora médica de MSF para Palestina. “La mayoría de las madres solicitaban apoyo nutricional incluso cuando aún no se había diagnosticado desnutrición a los niños, lo que refleja la inseguridad alimentaria generalizada provocada por el bloqueo impuesto por Israel, que impidió de hecho la entrada de alimentos en Gaza durante meses. Las familias adoptaron mecanismos de supervivencia, a menudo dando prioridad a los hombres y a los niños frente a las madres a la hora de distribuir los limitados alimentos”, añade. ​

Una crisis de desnutrición provocada

Antes de la guerra, no existían unidades especializadas en alimentación terapéutica en la Franja. Los equipos de MSF identificaron los primeros casos de desnutrición infantil en enero de 2024. Entre entonces y marzo de 2026, MSF ingresó a 4.950 niños menores de 15 años —el 98 % menores de 5— por desnutrición aguda en sus programas ambulatorios y de hospitalización. Durante el mismo periodo, 3.482 mujeres embarazadas y lactantes fueron incluidas en programas ambulatorios. ​

Mi hijo menor murió a los cinco meses debido a una desnutrición grave”, cuenta Mona, una mujer de 23 años atendida por MSF. “Yo misma sufrí desnutrición durante el embarazo y tuve que lidiar con diarrea y debilidad. Vivo en una casa parcialmente destruida. Mi marido era pescador y tenía una pequeña barca que los bombardeos israelíes destruyeron. No tenemos ingresos fijos”.

El alto el fuego de enero de 2025 terminó a mediados de marzo de 2025. A finales de mayo, los puntos de distribución de alimentos se redujeron de unos 400 a solo cuatro bajo la autodenominada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés). Además, el bloqueo de los camiones comerciales de víveres limitó drásticamente el acceso a los alimentos. “Los puntos [de distribución de alimentos] estaban militarizados y eran peligrosos, apenas funcionaban o no abrían al mismo tiempo, lo que restringía aún más el acceso a la tan necesaria ayuda alimentaria”, afirma José Mas, jefe de la unidad de emergencia de MSF.

En los meses siguientes, los centros asistidos por MSF registraron un fuerte aumento de pacientes que acudían en busca de atención médica debido a la violencia perpetrada en los puntos de distribución de alimentos y a la desnutrición derivada de la falta de comida. Muchas mujeres también informaron de que sufrían un estrés y una ansiedad extremos relacionados con los importantes riesgos a los que se enfrentaban los hombres de la familia al intentar conseguir alimentos en los centros de GHF, así como con los intensos bombardeos aéreos y los desplazamientos resultantes. Los equipos de MSF observaron un elevado número de abortos espontáneos durante este periodo, identificándose el alto nivel de estrés como un factor determinante.

Niveles de desnutrición sin precedentes ​

Entre el 16 de octubre y el 30 de noviembre de 2025, se estimaba que alrededor de tres cuartas partes de la población de Gaza se enfrentaban a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, según la Clasificación Integrada de la Fase de Seguridad Alimentaria (IPC), que había declarado una hambruna en agosto —la primera en la historia en la región de Oriente Medio—.

Las restricciones tácticas de Israel a la entrada de alimentos, la militarización de los corredores de ayuda y los puntos de distribución, y los ataques selectivos contra la infraestructura esencial de Gaza han creado un entorno en el que el hambre se utiliza deliberadamente como medio de control sobre la población”, explica José Mas.

“Aunque el actual llamado alto el fuego ha traído cierta estabilidad, la situación sigue siendo extremadamente frágil. Nuestros equipos siguen ingresando a nuevos pacientes por desnutrición, ya que la población de Gaza se ve obligada a soportar condiciones de vida deliberadamente indignas y carece de acceso a asistencia, ingresos y recursos básicos. MSF insta a las autoridades israelíes, en su calidad de potencia ocupante, y a los Estados aliados, incluido Estados Unidos, a que faciliten la entrada adecuada y sostenida de ayuda vital para que las personas que viven en Gaza puedan recuperar unos niveles aceptables de salud, nutrición y dignidad”, recalca el responsable de emergencias de MSF.


*Nota para los editores: La desnutrición en mujeres embarazadas y lactantes y en bebés menores de 6 meses se clasifica generalmente como desnutrición, en lugar de desnutrición aguda moderada o grave. Los pacientes presentan un “estado nutricional deficiente” o se encuentran “en riesgo nutricional”.

 

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