"500 edificios se han derrumbado y 800 han resultado parcialmente destruidos en Mandalay"
Mikhael De Souza, coordinador de MSF, relata las carencias críticas para la población damnificada por el terremoto en Myanmar
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Yangón (Myanmar), 2 de abril de 2025.- A día de hoy, el número de personas fallecidas a causa del terremoto de magnitud 7,7 en Myanmar asciende a 2.886, con 4.639 personas heridas y 373 aún reportadas como desaparecidas, según el equipo de información del Consejo de Administración del Estado de Myanmar (SAC).
Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están en Mandalay y Naypyidaw evaluando las necesidades mientras implementan acciones rápidas, como el despliegue de tanques de agua, la instalación de tuberías y de bombas de presión y la distribución de contenedores de residuos.
Mikhael De Souza, coordinador de MSF en Yangón:
"El día después del terremoto, sobre las 6.45 de la mañana pudimos enviar el primer equipo para evaluar la situación. Este equipo tenía su base en Yangon, a unos 600 kilómetros de Mandalay. Condujeron más de 14 horas por una carretera que no teníamos ni idea de la condiciones en las que estaba. Pudieron acceder a Mandalay sobre las siete de la tarde.
Este equipo está evaluando qué ayuda podemos aportar de forma inmediata a estas personas y también al sistema sanitario y al hospital para hacer frente a las necesidades urgentes.
El caso es que alrededor de 500 edificios se han derrumbado totalmente y unos 800 edificios han resultado parcialmente destruidos, lo que significa que hay mucha gente viviendo al raso en condiciones realmente precarias.
Hemos visto una gran solidaridad entre los habitantes de la ciudad. El agua, tanto en cantidad como en calidad, escasea en todo el país y más concretamente en las regiones afectadas por el terremoto.
En estos momentos estamos entregando depósitos de agua en el Hospital de Mandalay. La falta de agua está creando un problema en términos de supervivencia inmediata, pero también podría crear un problema en términos de epidemias en el futuro que definitivamente queremos evitar.
Otro problema urgente es que desde el terremoto, las redes telefónicas se han caído. Así que es extremadamente difícil contactar con otras regiones del país. Intentamos seguir llamando a nuestros equipos y a veces conseguimos contactar pero otras veces no podemos hablar para saber exactamente qué está pasando.
En definitiva: agua, electricidad y las redes telefónicas constituyen carencias críticas y son un problema para la supervivencia de la mayoría de las personas damnificadas por el terremoto".
Guillermo Algar