Toda vacuna contra la COVID-19 debe ser puesta en el mercado a un precio accesible

Toda vacuna contra la COVID-19 debe ser puesta en el mercado a un precio accesible

Los Gobiernos deben fijar las condiciones de venta ahora, ya que se van a comprometer a financiar las vacunas para los países en desarrollo

Ginebra, Madrid-Barcelona, 3 de junio 2020.- Médicos Sin Fronteras (MSF) urge hoy a los líderes mundiales a que exijan a las corporaciones farmacéuticas que se comprometan a vender cualquier posible vacuna para la COVID-19 a precio de coste, ya que Gavi, la Alianza de Vacunas, va a lanzar un mecanismo global para negociar con las empresas farmacéuticas las vacunas y ha pedido los Gobiernos crear un fondo que permita comprarlas para los países en desarrollo. El fondo se lanzará al margen de la tercera conferencia de donantes de Gavi que tiene lugar mañana. Gavi se creó hace 20 años para financiar las vacunas en los países más pobres del mundo.

Varios jefes de Estado ya se han referido a las futuras vacunas de COVID-19 como “bienes de interés público global” y “la vacuna universal”. Pero aún no se ha determinado cómo se van a traducir estas declaraciones políticas en planes concretos para comprar futuras vacunas para la COVID-19. Gavi está intentando llenar este vacío mediante el lanzamiento de un mecanismo para ampliar la capacidad de fabricación de vacunas potencialmente exitosas, así como su financiación para un conjunto de países en desarrollo.

“Los Gobiernos y Gavi necesitan exigir a las farmacéuticas que abran sus libros de cuentas para que podamos ver cuánto costará producir en realidad las vacunas contra la COVID-19”. Miriam Alía, responsable de Vacunación de MSF

Todavía se está discutiendo la forma en que los Gobiernos distribuirán la vacuna de manera equitativa y cómo garantizarán su distribución de forma transparente y objetiva; la Organización Mundial de la Salud está liderando el desarrollo de un marco global de asignación equitativa. Para MSF, el éxito de tales esfuerzos dependerá de que los Gobiernos se adhieran a este marco y pongan el bien común por encima de los intereses nacionalistas individuales.

“Los Gobiernos y Gavi necesitan exigir a las farmacéuticas que abran sus libros de cuentas para que podamos ver cuánto costará producir en realidad las vacunas contra la COVID-19”, afirma Miriam Alía, responsable de Vacunación de MSF.  “Parece que todo el mundo está de acuerdo en que en este caso no pueden aplicar sus principios habituales de negocio, donde el mejor postor podría proteger a su población de esta enfermedad primero, mientras que el resto del mundo se queda atrás. Los Gobiernos deben garantizar que las futuras vacunas COVID-19 se vendan al precio adecuado y sean accesibles para todo el mundo”.

Hasta la fecha, Gobiernos y organizaciones filantrópicas han donado casi 4.000 millones de euros a corporaciones farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de vacunas contra la COVID-19. Sin embargo, en general no se han incluido condiciones de acceso o asequibilidad como condición previa para ninguno de esos fondos.

El fondo para las vacunas contra la COVID-19 que está diseñando Gavi tiene como objetivo recaudar miles de millones de euros para aumentar la capacidad de producción de futuras vacunas y asegurar un precio adecuado, pero no hay garantía alguna de que las empresas farmacéuticas vayan a cobrar precios asequibles.

“Aunque es alentador que muchos líderes mundiales hayan afirmado que las futuras vacunas serán bienes públicos globales, existe una preocupación real acerca de los intereses nacionalistas de cada uno, ya que esto podría generar una lucha para ver quién puede comprarlas primero". Dr. Sidney Wong, director de la Campaña de Acceso de MSF.

Ya existe un precedente negativo relativamente reciente: en 2009, un fondo creado por Gavi, la Fundación Gates, el Banco Mundial y otras organizaciones para para fomentar la producción y compra de vacunas contra la neumonía tuvo que hacer frente luego a los precios relativamente altos exigidos por las compañías farmacéuticas. Varios Gobiernos de países en desarrollo se vieron obligados a seguir pagando precios sumamente altos durante un largo periodo de tiempo cuando tuvieron que hacerse cargo del pago de la vacuna.

A pesar de haber dedicado un subsidio de más de 1.300 millones de euros, del que se beneficiaron los dos únicos productores, Pfizer y GlaxoSmithKline, en un intento por asegurar un suministro suficiente de sus vacunas contra la neumonía para los países en desarrollo, hubo escasez del suministro en el transcurso de esta iniciativa de financiación. Además, MSF y otras organizaciones no gubernamentales quedaron completamente excluidas del mecanismo.

Debido a esto, MSF no pudo acceder a las vacunas contra la neumonía al precio negociado por Gavi hasta 2017, después de que la organización se pasara años haciendo campaña para lograrlo. Es necesario sacar lecciones de esa experiencia: resulta crucial establecer un precio desde el principio, porque una vez acordados los precios, Gavi nunca ha tenido la capacidad de negociar una bajada de los mismos, a pesar de ser el principal comprador.  
“Podemos anticipar que desde el inicio, la demanda global superará la capacidad de suministro de futuras vacunas contra la COVID-19”, explica el Dr. Sidney Wong, director de la Campaña de Acceso de MSF. “Aunque es alentador que muchos líderes mundiales hayan afirmado que las futuras vacunas serán bienes públicos globales, existe una preocupación real acerca de los intereses nacionalistas de cada uno, ya que esto podría generar una lucha para ver quién puede comprarlas primero. Los Gobiernos y Gavi deben adherirse a un sistema de asignación global transparente y objetivo que, como mínimo, priorice el acceso a las vacunas para los trabajadores de la salud que están en primera línea y para las personas con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave en todo el mundo. En MSF vemos cada día a muchas personas que sufren y mueren por enfermedades muchas veces curables, en lugares donde no disponemos de los medicamentos necesarios a un precio asequible. Mientras esperamos ansiosamente la llegada de una vacuna eficaz contra la COVID-19, asegurémonos de que la historia no se repita”.

 

 

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