Sudán: “En El Obeid reina un clima de miedo; los ataques con drones golpean zonas civiles”

Los ataques con drones están afectando los servicios básicos, encareciendo el transporte y limitando el acceso al agua potable y a la atención sanitaria

Un grupo de mujeres en uno de los mayores campos de desplazados de El Obeid. Julio 2026. MSF
Un grupo de mujeres en uno de los mayores campos de desplazados de El Obeid. Julio 2026. MSF

Jartum/Barcelona, 21 de julio de 2026.- En las últimas semanas, los ataques con drones por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se han intensificado dentro y en los alrededores de la ciudad de El Obeid, capital del estado de Kordofán Norte, uno de los principales escenarios de la guerra en Sudán, que asola el país desde hace más de tres años. Médicos Sin Fronteras (MSF) pide tanto a las FAR como a las Fuerzas Armadas de Sudán que garanticen la protección de la población civil y del personal humanitario. Las organizaciones humanitarias deben poder acceder de forma segura a las zonas afectadas para seguir prestando la asistencia vital que la población necesita con urgencia.

Según datos de la organización International NGO Safety Organisation (INSO), Kordofán Norte ha sido el estado que ha recibido el mayor número de ataques con drones en 2026, con al menos 141 ataques registrados hasta el 8 de julio. Más de la mitad de estos ataques (51%) se han producido desde junio, y la gran mayoría golpearon El Obeid, seguido de la carretera principal que conduce a la ciudad desde el este.

“En El Obeid reina un clima de miedo. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. Muy a menudo alcanzan zonas civiles, causando muertos y heridos entre la población”, afirma Liesbeth Aelbrecht, coordinadora de emergencias de MSF en Sudán. “Desde junio, los bombardeos han alcanzado escuelas, un mercado, estaciones y depósitos de combustible, puntos de abastecimiento de agua y la principal central eléctrica de El Obeid, provocando graves interrupciones en el suministro eléctrico y apagones, aunque la red ha podido restablecerse parcialmente”.

Los ataques con drones están afectando a los servicios básicos, encareciendo el transporte y el combustible, y limitando el acceso al agua potable y a la atención sanitaria. Apenas quedan estaciones de servicio operativas y el precio de un litro de gasolina ha alcanzado casi los 15 dólares. La situación del agua también es crítica: muchas personas deben esperar durante horas para recoger agua y el precio de los bidones se ha disparado. El Obeid depende ahora principalmente de presas estacionales y de un reducido número de pozos urbanos. “En uno de los campos para personas desplazadas que visité recientemente, las familias sobreviven con poco más de un litro de agua por persona al día; hay muy pocas letrinas y la defecación al aire libre está muy extendida”, añade Aelbrecht.

Por otra parte, El Obeid, con alrededor de medio millón de habitantes, se ha convertido en refugio para unas 100.000 personas desplazadas que han huido de la violencia en otras zonas del país, según Naciones Unidas.

“Después de más de tres años de violencia, desplazamientos y pérdidas, la gente está sencillamente exhausta”, explica Aelbrecht. “En uno de los campamentos conocí a una mujer que huyó de El Fasher el año pasado. Caminó durante 21 días para llegar a El Obeid. Llegó descalza, tras haber presenciado un sufrimiento inimaginable durante el trayecto, y ahora vuelve a enfrentarse a una situación extremadamente difícil. Su historia refleja una resiliencia extraordinaria, pero también el enorme coste humano de este conflicto”.

El acceso a la atención sanitaria también se está viendo gravemente afectado. Los hospitales funcionan con un suministro eléctrico muy inestable, dependen de un combustible que apenas está disponible y afrontan el riesgo de tener que suspender servicios esenciales para salvar vidas. La escasez de medicamentos, las dificultades para trasladar pacientes debido a la inseguridad y el elevado coste del transporte hacen que muchas personas lleguen a los centros sanitarios en estado grave.

MSF alerta además del empeoramiento de la situación sanitaria con el inicio de la temporada de lluvias. Muchas familias viven hacinadas, con refugios precarios y un acceso muy limitado al agua potable y al saneamiento, lo que aumenta el riesgo de enfermedades como el cólera. Tras detectarse el primer brote de cólera en el vecino estado de Kordofán Oeste a finales de mayo, en Kordofán Norte ya se han notificado decenas de casos sospechosos. La elevada desnutrición, especialmente entre la infancia, incrementa aún más la vulnerabilidad de la población.

Los ataques reiterados también están dificultando cada vez más las operaciones humanitarias. La inseguridad limita los desplazamientos de los equipos sobre el terreno y las restricciones a los permisos de viaje y a la circulación por carretera provocan nuevos retrasos en las operaciones humanitarias.

“Con la intensificación de los combates en El Obeid y sus alrededores, hacemos un llamamiento tanto a las Fuerzas de Apoyo Rápido como a las Fuerzas Armadas de Sudán para que garanticen la protección de la población civil y del personal humanitario que intenta prestar asistencia”, concluye Aelbrecht.


MSF amplía su respuesta de emergencia

En El Obeid, MSF trabaja en coordinación con las autoridades sanitarias sudanesas para reforzar la respuesta frente a posibles brotes epidémicos y ampliar las actividades de emergencia. En los últimos días, la organización ha desplegado un nuevo equipo de emergencias que centrará su labor en mejorar el acceso al agua potable y reforzar la respuesta del Ministerio de Salud frente al cólera, entre otras actividades.

Entre abril y mayo, Kordofán Norte registró un brote de sarampión que pudo contenerse mediante el tratamiento de pacientes y una campaña de vacunación. MSF apoyó el centro de aislamiento del Hospital Universitario de El Obeid, la derivación de pacientes procedentes de campos de personas desplazadas y las actividades de promoción de la salud.

Los equipos de MSF cuentan con personal y suministros preparados para ampliar la respuesta tanto en El Obeid como en otras zonas de Kordofán conforme evolucionen las necesidades. La organización también se está preparando para una posible llegada masiva de personas desplazadas al estado del Nilo Blanco si la situación continúa deteriorándose.

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