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MSF reclama que no se administren vacunas COVID-19 de refuerzo antes de que sanitarios y grupos vulnerables de todo el mundo tengan acceso a las vacunas

MSF reclama que no se administren vacunas COVID-19 de refuerzo antes de que sanitarios y grupos vulnerables de todo el mundo tengan acceso a las vacunas

Millones de personas vulnerables y trabajadores sanitarios siguen esperando las primeras dosis de la vacuna en los países de ingresos bajos y medios

Ginebra/ Nueva York/ Madrid, 23 de julio de 2021.- Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a los Gobiernos y empresas farmacéuticas que no planifiquen ni administren inyecciones de refuerzo de la vacuna COVID-19 antes de que todo el personal sanitario y las personas vulnerables de todo el mundo tengan acceso a la vacunación contra el coronavirus. Dado que solo el 1% de los habitantes de los países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis de las vacunas COVID-19 de los más de 3.600 millones de dosis administradas en todo el mundo, y con el telón de fondo de 4 millones de muertes y la variante del Delta fuera de control, sería inconcebible ofrecer a las personas ya totalmente vacunadas otra dosis antes de proteger a más personas con la primera. Además, todavía no existe consenso entre los científicos y los expertos sobre la necesidad inminente de refuerzos, por lo que cualquier decisión de ofrecerlos es prematura.  

"Los líderes de los gobiernos que ya han vacunado a más personas más allá de las más vulnerables deben pararse a reflexionar y analizar este dramático desequilibrio mundial en el acceso a las vacunas antes de seguir adelante con los esfuerzos para ofrecer refuerzos a las personas vacunadas", afirma la Dra. Carrie Teicher, directora de Programas de MSF Estados Unidos. "No podemos dejar que las corporaciones farmacéuticas dicten prematuramente la necesidad de refuerzos en ausencia de datos y pruebas concluyentes, cuando tenemos que estar moviendo montañas para garantizar que las dosis disponibles se destinen a proteger a los trabajadores sanitarios y a las personas vulnerables de los países de ingresos bajos y medios que siguen corriendo un grave riesgo de contraer y morir a causa de la COVID-19".

Hay una necesidad desesperante
de dosis en los países de ingresos bajos y medios, y COVAX está luchando por conseguir suficientes dosis para alcanzar incluso una fracción de sus objetivos de vacunación establecidos. Al mismo tiempo, Pfizer-BioNTech y Moderna ya han entablado conversaciones con países ricos con altos índices de vacunación, en particular la UE, para hacer pedidos de terceras dosis de sus vacunas. Con la actual crisis de escasez de vacunas, esta maniobra representa un puro lucro por parte de las corporaciones farmacéuticas.

Dosis de vacunas COVID-19 administradas por cada 100 personas, 22 de julio de 2021. Fuente: Our World in Data.
Dosis de vacunas COVID-19 administradas por cada 100 personas, 22 de julio de 2021. Fuente: Our World in Data.

"Los gobiernos ricos no deberían dar prioridad a la distribución de terceras dosis cuando gran parte del mundo en desarrollo ni siquiera ha tenido la oportunidad de recibir sus primeras vacunas contra la COVID-19", reclama Kate Elder, asesora principal de políticas de vacunas de la Campaña de Acceso de MSF. "Nos encontramos en esta devastadora situación de inequidad en materia de vacunas precisamente porque las corporaciones farmacéuticas priorizaron los beneficios sobre las vidas, y los países donde la mayoría de estas tienen su sede decidieron seguir un enfoque de 'yo primero'. Los gobiernos ricos deben redistribuir urgentemente esas dosis al resto del mundo. Cuanto más tiempo permanezcan miles de millones de personas sin vacunar, más variantes que nos amenazan a todos se desarrollarán. Este enfoque centrado en los beneficios y en el egoísmo no solo es moralmente cuestionable, sino también imprudente".

Pfizer-BioNTech solo han destinado el 11% de sus entregas hasta la fecha a países de ingresos bajos y medios directamente o a través de COVAX, y Moderna aún menos: el 0,3%*. Mientras tanto, Pfizer-BioNTech y Moderna estiman que ganarán 22.000 millones de euros y 12.300 millones de euros, respectivamente, en ventas de la vacuna COVID-19 en 2021. El director de la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, denunció la semana pasada la avaricia de las farmacéuticas en un mensaje directo a Pfizer-BioNTech y Moderna, pidiendo a las empresas que se centraran en la redistribución de las dosis de COVAX. A medida que las muertes por COVID-19 en África aumentan un 43% de una semana a otra—y solo el 1,5% de la población africana está totalmente vacunada frente al más del 50% en algunos países de ingresos altos—, la redistribución de las dosis resulta fundamental para empezar a cambiar la situación de la COVID-19 en el continente africano, así como en otros países de ingresos bajos y medios.

"En los lugares en los que trabajamos, como Brasil, Sudáfrica y Uganda, los trabajadores sanitarios y las personas más vulnerables al coronavirus todavía están muy lejos de estar protegidos, y mucho menos otros grupos de estos países que también están en riesgo", explica la Dr. Teicher. "Cuanto más tiempo permanezca la gente en todas partes sin vacunar, más posibilidades habrá de que las nuevas variantes se afiancen y retrasen la respuesta mundial".

MSF también hace un llamamiento a Pfizer/BioNTech y Moderna para que compartan su tecnología y sus conocimientos técnicos en materia de vacunas con los productores de los países de ingresos bajos y medios, de modo que puedan fabricarse más vacunas en más lugares. Así mismo, la organización médico-humanitaria pide a los Gobiernos de Alemania y Estados Unidos que presionen a estas empresas con sede en sus países para que lo hagan. MSF también solicita a todos los gobiernos que ya han vacunado a su población vulnerable que dejen de comprar dosis adicionales y, en su lugar, pongan esas dosis a disposición de la OMS y de COVAX para su distribución equitativa en todo el mundo, incluidas las producidas por Pfizer-BioNTech y Moderna; y que todos los gobiernos apoyen la propuesta de exención de propiedad intelectual para suspender los monopolios de todas las herramientas médicas de COVID-19 durante la pandemia.


*Cálculos basados en datos de AirFinity (15 de julio de 2021)

 

 

 

 

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