Los precios del combustible en Somalia se disparan por la escalada del conflicto en Oriente Próximo

La subida encarece el transporte, los alimentos y agrava la situación de un sistema sanitario ya golpeado por el drástico recorte de la financiación humanitaria

Un hombre repostaba un tuk-tuk en una gasolinera de Galkayo, Somalia. Los vehículos de tres ruedas son un medio de transporte habitual que utilizan los residentes para llegar a los centros de salud de la zona. MOHAMED ABDIRAHMAN /MSF

Nairobi / Mogadiscio, 27 de marzo de 2026.- Los precios del combustible en toda Somalia se han disparado a raíz de la escalada del conflicto en Oriente Próximo. La subida ha encarecido el transporte y los alimentos, y ha hecho que para la población resulte más caro y difícil acceder a una atención sanitaria vital.

Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que, en un país ya azotado por la sequía y múltiples problemas de salud, este aumento de los costes podría tener un impacto devastador en el acceso a la atención sanitaria básica para millones de personas e insta a las ONG y a la comunidad internacional a intensificar su respuesta en el país. ​

El combustible también escasea, o ni siquiera está disponible, en algunas zonas, lo que dificulta que los pacientes lleguen a los hospitales y que estos sigan operativos. Por ejemplo, MSF ha gastado un 20% más en combustible —necesario para mantener en funcionamiento los servicios hospitalarios— en lo que va de marzo, en comparación con febrero. ​

Las instalaciones de MSF en Baidoa y Mudug se encuentran entre los pocos proveedores de atención sanitaria gratuita que siguen en funcionamiento. Los equipos de la organización están viendo llegar a niños en estado crítico tras recorrer cientos de kilómetros, ya que los pacientes suelen viajar largas distancias para buscar atención. Con el aumento vertiginoso del combustible, estos desplazamientos se están volviendo inasequibles para muchas familias, y los costes de transporte ya suponen una barrera cada vez mayor para llegar a los hospitales.

Halima Omar y su hijo Muscab en el Hospital Regional de Mudug al que brinda apoyo MSF. MOHAMED ABDIRAHMAN /MSF

Tardamos en venir porque no podíamos permitirnos el transporte”, explica Halima Omar, de 33 años, paciente del Hospital Regional de MSF en Mudug. Halima viajó 12 horas con su hijo Muscab, de 45 días, para llegar al hospital. “Se ha vuelto mucho más caro que antes, y ahora mucha gente se ve obligada a recorrer largas distancias a pie para llegar a un centro sanitario”.

En Baidoa, MSF ha observado un aumento del 25% en el precio local del combustible, de 1,20 a 1,50 dólares por litro. Los costes del transporte de agua en camiones cisterna han aumentado un 40% dentro de la ciudad, de 50 a 70 dólares por viaje. En Mudug, el combustible ha subido un 33%, de 0,75 a 1,00 dólares por litro, y los costes del transporte local han subido un 50%.

Así mismo, se prevén subidas en el precio de la electricidad en ambos lugares, a medida que las facturas se ajusten al mercado. Para las comunidades a las que atienden nuestros equipos, y para los centros más pequeños y los trabajadores sanitarios locales que carecen de presupuesto institucional para absorber el impacto, se prevé que las consecuencias sean mucho peores, sobre todo porque el aumento de los precios del combustible incrementa el coste del transporte de suministros médicos y otros artículos esenciales, lo que encarece la prestación de la atención sanitaria.

“El combustible escasea y se está volviendo inasequible, y quienes pagan el precio son nuestros pacientes: madres que no pueden llegar a la sala de maternidad, niños que nunca llegan al centro de alimentación”, afirma el Dr. Elshafie Mohammed, representante de MSF en Somalia.

La interrupción va más allá del combustible. Somalia importa casi todos sus suministros médicos y humanitarios esenciales, y muchos de los almacenes regionales de las organizaciones se encuentran en Oriente Próximo. Una interrupción prolongada de las rutas marítimas y aéreas podría retrasar meses el suministro de medicamentos vitales, alimentos para tratar la desnutrición y equipos.

Somalia ya se encontraba en una situación desesperada antes de que los precios del combustible alcanzaran su nivel más alto en años. Más de 6,5 millones de personas, casi uno de cada tres somalíes, se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda. Más de 1,84 millones de niños1 menores de cinco años corren el riesgo de sufrir desnutrición aguda.

En 2025, los equipos de MSF en Baidoa registraron un aumento del 42 % en los ingresos por desnutrición aguda grave en comparación con 2024; en Mudug, los ingresos aumentaron casi un 60 % en el mismo periodo. ​

Somalia importa aproximadamente el 90 % de sus alimentos, y los precios de los productos básicos ya estaban subiendo antes de la última crisis. Con las interrupciones en el transporte marítimo mundial impactando en los costes, las familias también tienen dificultades para costear tanto la comida como el transporte necesario para acceder a la atención sanitaria.

La crisis del combustible agrava la situación de un sistema sanitario que ya se encuentra al borde del colapso. Desde principios de 2025, más de 200 centros de salud y nutrición han cerrado en toda Somalia debido a un drástico recorte de la financiación humanitaria. ​ ​

“Las comunidades de Somalia no pueden permitirse que la respuesta humanitaria se ralentice en este momento”, alerta el Dr. Mohammed. “Todas las organizaciones que trabajan en el país deben redoblar sus esfuerzos, y la comunidad internacional debe garantizar que se disponga de los recursos necesarios para mantener esa respuesta en marcha. Si no se actúa de forma conjunta ahora, la gente perderá el acceso a la atención sanitaria que necesita desesperadamente y no tendrá a quién recurrir”, concluye.


1 Según un informe de febrero de 2026 de la Clasificación por Fases de la Seguridad Alimentaria Integrada (IPC) y de las Naciones Unidas.


En Baidoa y Mudug, MSF presta apoyo a hospitales, gestiona clínicas móviles y lleva a cabo una respuesta de emergencia ante la sequía. En enero y febrero de 2026, los centros y equipos móviles apoyados por MSF han realizado 42.765 consultas ambulatorias a niños y adultos, incluidas 13.379 consultas a niños menores de cinco años. Durante el mismo periodo, los equipos de intervención de MSF han evaluado a 17.133 pacientes por desnutrición, ingresando a 4.564 niños con desnutrición grave en centros de alimentación terapéutica ambulatorios y hospitalarios. Además, los equipos de MSF han estado respondiendo a la actual sequía en el país, donde han suministrado más de 32 millones de litros de agua potable, rehabilitado dos pozos y distribuido 1.050 kits de higiene y bidones de agua a familias desplazadas.

 

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