Las restricciones de entrada impuestas por Israel provocan una grave escasez de suministros médicos esenciales en Gaza
Desde el 1 de enero, las autoridades israelíes impiden a MSF introducir fármacos y material médico vital
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Ammán / Madrid, 6 de abril de 2026.- Las autoridades israelíes impiden a Médicos Sin Fronteras (MSF) introducir suministros en Gaza desde el 1 de enero de 2026. Este bloqueo está repercutiendo en los pacientes y el personal sanitario. Los equipos están sufriendo una escasez crítica de medicamentos para enfermedades no transmisibles y de material de vendaje. El equipamiento también está soportando un gran desgaste y no se permite introducir equipos nuevos ni piezas de repuesto.
La Dra. Randa Abu El-Khair Masoud, responsable médica de MSF en la Franja, relata el impacto y la enorme presión que las restricciones ejercen sobre los equipos de MSF que atienden a los pacientes.
“Cada día vemos en nuestros hospitales y clínicas las consecuencias de las restricciones a la entrada de suministros médicos en Gaza. Las necesidades en la Franja son enormes, pero no llega suficiente ayuda porque las autoridades israelíes la están bloqueando. Justo a las afueras de Gaza hay camiones con alimentos y medicamentos esperando, pero están bloqueados. MSF no ha podido introducir ningún suministro desde el 1 de enero.
Nos enfrentamos a una escasez crítica de nuestro stock de medicamentos para enfermedades no transmisibles. Casi la mitad de nuestros medicamentos esenciales para enfermedades crónicas se encuentran en niveles críticamente bajos, incluidos los fármacos para la diabetes, la hipertensión, la glándula tiroides y el asma y otras enfermedades respiratorias, lo que compromete nuestra capacidad para proporcionar la atención esencial para las enfermedades crónicas. Ya nos hemos visto obligados a dejar de aceptar nuevos pacientes en nuestros servicios de enfermedades no contagiosas, limitando la prestación de atención y la dispensación de medicamentos a nuestra cohorte actual de pacientes. La imposibilidad de proporcionar una atención adecuada conducirá inevitablemente a la muerte evitable de pacientes que padecen enfermedades crónicas.
También observamos una escasez de material de vendaje en nuestras instalaciones, como gasas y compresas, lo que afectará a todas nuestras actividades relacionadas con el cuidado de heridas, especialmente en nuestro hospital de campaña, donde proporcionamos vendajes para intervenciones quirúrgicas, cuidados posoperatorios y heridas traumáticas.
Disponer de suficientes vendajes es esencial para evitar que las heridas o las quemaduras se infecten. De media, recibimos más de centenar pacientes que necesitan vendas cada día en el servicio de consultas externas de uno de nuestros hospitales de campaña. También ingresamos hasta 30 pacientes con quemaduras cada día.
Entre agosto y septiembre de 2025, durante el bloqueo total, tuvimos que recurrir al uso de gasas no estériles, que el equipo esterilizaba por tandas, lo cual no es un procedimiento óptimo, ya que puede conllevar un riesgo de infección y debe utilizarse como último recurso. Ahora nos encontramos de nuevo cerca de ese punto. Hemos podido obtener algunos suministros limitados de compresas de otras instalaciones de MSF, pero esta no es una opción sostenible cuando no hay existencias suficientes en los hospitales.
Otra consecuencia crítica de estas restricciones es la escasez de suministros de equipamiento médico. No hemos podido introducir ningún equipo nuevo desde principios de este año, lo que supone una enorme presión para nuestros equipos y nuestras actividades.
Por poner un ejemplo, hace dos semanas, durante la cirugía de un niño de dos años, se produjo un incidente en el que el taladro ortopédico dejó de funcionar, y era el único que teníamos en el hospital de campaña. El equipo tuvo que buscar un recambio en otro hospital, lo que provocó un retraso en la intervención y estrés para el equipo.
Dado que no podemos introducir nuevos suministros ni piezas de repuesto, el mal funcionamiento del equipo puede suponer tener que posponer o suspender las intervenciones, lo que puede tener graves consecuencias para los pacientes, afectando a su proceso de recuperación o incluso provocando una discapacidad o el empeoramiento de una ya existente. Dependemos por completo del equipo que ya tenemos dentro de Gaza, que lleva mucho tiempo en uso y, debido a la gran demanda y al esfuerzo al que está sometido, cada vez vemos más equipos que fallan.
Nuestros equipos están trabajando duro para seguir prestando asistencia, pero se encuentran bajo una presión inmensa. La dedicación y las soluciones de último recurso no pueden sustituir a una entrada estable y sin obstáculos de suministros. Necesitamos que los suministros y equipos médicos entren en Gaza ahora”.
En la actualidad, MSF cuenta con más de 1.400 trabajadores palestinos en Gaza. Sus equipos prestan apoyo a dos hospitales, gestionan directamente dos hospitales de campaña en Deir al Balah y cuatro centros de atención primaria en Al Mawasi, Al Attar, Jan Yunis y Ciudad de Gaza.
MSF también gestiona o presta apoyo a seis puntos médicos que ofrecen atención de heridas, fisioterapia y otros servicios de atención primaria y tres clínicas. Solo en marzo, los equipos de MSF han llevado a cabo más de 76.000 consultas médicas y realizado 1.343 intervenciones quirúrgicas. En el mismo periodo, MSF ha distribuido más de 54 millones de litros de agua potable para responder a las necesidades básicas de 325.000 personas.
Guillermo Algar