La rehabilitación en Gaza, cercenada por la destrucción de la sanidad y las restricciones a los suministros
Los equipos de MSF buscan soluciones alternativas para responder a las necesidades de fisioterapia y rehabilitación de miles de palestinos heridos
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Ammán / Madrid, 24 de junio de 2026.- “Sujétala con la otra mano. Intenta agarrar la tapa y abrirla. Trata de ejercer presión, ábrela”. Un fisioterapeuta del hospital de campaña de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Al Zawayda, centro de Gaza, está enseñando a Emad Ammar a usar la férula que le acaba de ajustar en la mano izquierda.
Emad perdió la capacidad para usar la mano tras recibir un disparo de un buque de la Armada israelí. “Una bala me alcanzó el pecho. Me sangraba el pulmón y tuvieron que extirpármelo. Cuando desperté, el nervio de mi mano había dejado de funcionar por completo; mi mano estaba paralizada”.
- Videocomunicado con imágenes del área de rehabilitación y fisioterapia del hospital de campaña de MSF en Al-Zawayda y declaraciones de Mohammed Alyazij, supervisor de fisioterapia y rehabilitación de MSF, y de Emad Ammar, paciente de MSF
- Selección de fotografías del hospital de campaña de MSF en Al-Zawayda
Emad tiene 28 años. Originario de Rafah, está desplazado en Al Mawasi. Lleva un mes usando una férula dinámica desarrollada por un terapeuta ocupacional de MSF. Para crear este dispositivo ha empleado materiales sencillos como gomas elásticas.
Muchos pacientes atendidos en los centros de MSF presentan lesiones traumáticas complejas, entre ellas heridas de bala y por explosiones, que pueden provocar daños en los nervios periféricos que afectan a la función de la mano. Estas lesiones, como los daños en los nervios radial o cubital o las lesiones del plexo braquial (un grupo de nervios que van desde la parte inferior del cuello a través del área de la parte superior del hombro y que proporcionan movimiento y sensibilidad al hombro, el brazo, el antebrazo y la mano), pueden dar lugar a una discapacidad grave y a la pérdida de autonomía si no se tratan adecuadamente.
En la Franja, el acceso a equipos especializados de rehabilitación es extremadamente limitado debido a la guerra, la destrucción de la infraestructura médica y a las graves restricciones a la entrada de suministros médicos. Se estima que se han producido más de 5.000 amputaciones de extremidades desde octubre de 2023. Uno de cada cinco amputados es un niño.
“No hay materiales disponibles; si los hubiera, la habríamos fabricado de la forma habitual”, explica Mohammed Alyazij, supervisor de fisioterapia y rehabilitación de MSF, mientras ajusta la muñeca de Emad. “Las férulas son un servicio enormemente necesario teniendo en cuenta el número de heridos”.
La OMS estima que 43.011 personas —el 25 % del total de heridos y el equivalente al 2 % de la población de la Franja de Gaza previa al conflicto— han sufrido lesiones graves con secuelas potencialmente permanentes. Entre 49.000 y 55.000 heridos requieren una rehabilitación prolongada de acuerdo con los cálculos de la OMS.
“La mayoría de estas heridas derivan en distintos grados de discapacidad como consecuencia de lesiones en tendones, nervios, huesos, tejidos... La función del departamento de férulas plásticas es recuperar esos movimientos perdidos y revertir la discapacidad existente para que el paciente pueda llevar una vida normal en la medida de lo posible”, expone el especialista de MSF.
Las necesidades de rehabilitación son enormes y la violencia no se ha detenido tras la entrada en vigor del supuesto alto el fuego. Desde entonces, los equipos de MSF han atendido casi 50.000 lesiones relacionadas con traumas. En este periodo, los dos hospitales de campaña de MSF en Deir al Balah han atendido a 625 niños con heridas relacionadas con la violencia, la mayoría de ellas causadas por explosiones.
“No tenemos los suministros médicos ni consumibles que necesitamos. Esta escasez llevó al equipo a pensar e innovar con alternativas u otros métodos para fabricar férulas. Empezamos a utilizar materiales disponibles en el mercado local como esponjas, vendas, láminas de velcro...”, enumera Alyazij.
A pesar del alto el fuego, la importación de equipos de rehabilitación, suministros y productos de apoyo sigue sufriendo importantes limitaciones. Entre mayo de 2024 y el 14 de abril de 2026, no entró en Gaza ningún equipo de rehabilitación (como aparatos de ejercicio) destinado a centros de rehabilitación, según la OMS. Para otros materiales de apoyo, el tiempo medio de espera era de 136 días (a fecha del 14 de abril de 2026).
“Este es el tipo de vendaje que utilizamos como sustituto de los alambres que no se encuentran disponibles en el mercado local. Su entrada lleva prohibida más de dos años”, recalca Alyazij.
La rehabilitación es un componente fundamental de la atención traumatológica, sin embargo, ahora mismo no hay ningún centro de rehabilitación está plenamente operativo en Gaza; todos funcionan con graves limitaciones en cuanto a personal, equipamiento o suministros.
Detrás de cada solución hay ingenio humano y resiliencia de los pacientes. No obstante, los equipos médicos no deberían verse obligados a improvisar dispositivos de rehabilitación que cambian la vida de las personas. Debe permitirse la entrada en Gaza de suministros médicos y de rehabilitación esenciales.
La férula ha permitido a Emad volver a realizar las tareas cotidianas. “Está mejorando un poco; ahora tengo algo de movilidad porque antes no podía hacer nada. Siempre tenía que sujetarme esta mano con la otra”, explica Emad. “Ahora puedo levantarla, pero todavía tengo los dedos débiles. Aun así, estoy mucho mejor que antes. Antes, cuando quería ponerme una camiseta, necesitaba que otra persona me vistiera. Vestirme, ir al baño, comer… No podía hacer nada con la mano. Con la férula, ahora puedo hacer muchas cosas”, concluye.
Guillermo Algar