Somalia: 3,5 millones de personas forzadas a desplazarse a causa de la sequía
A la falta de lluvias se le suma los efectos provocados por los recortes financieros en los programas de ayuda humanitaria
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Mogadiscio/Nairobi, 29 de enero de 2026.- En noviembre de 2025, el Gobierno Federal de Somalia declaró la emergencia por sequía tras experimentar el país una de las estaciones lluviosas más secas de la historia, la ausencia consecutiva lluvias durante los últimos años, un aumento vertiginoso de los precios del agua y drásticos recortes en los programas de ayuda humanitaria internacional que han llevado, entre otras cosas, a que la asistencia alimentaria se haya reducido de 1,1 millones de personas al mes a tan solo 350,000.
Somalia, considerado uno de los países más vulnerables al clima del mundo, se enfrenta a crisis climáticas recurrentes, como sequías e inundaciones devastadoras. En la actualidad, más de 4,3 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y 1,8 millones de niños presentan desnutrición aguda, según indica la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) en un informe del pasado diciembre. Al mismo tiempo, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están presenciando un fuerte aumento de los casos de desnutrición, así como brotes de enfermedades prevenibles, como el sarampión, la difteria y la diarrea acuosa aguda, entre las poblaciones desplazadas y las comunidades de acogida que acuden a los centros de salud de la organización en Baidoa y Mudug.
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- Descarga de vídeo: entrevista a Ibrahm Ali, supervisor de actividades de intervención comunitaria de MSF en Baidoa
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En Baidoa, en octubre de 2025, el equipo de MSF ingresó un 48% más de casos de desnutrición grave respecto al mes anterior. En el Hospital Regional de Baidoa Bay, las muertes de niños con desnutrición grave aumentaron un 44% en la primera mitad de 2025 en comparación al mismo periodo en 2024. Asimismo, 189 niños fueron tratados por posible sarampión, el 95% de los cuales nunca había sido vacunado.
Por otro lado, se estima que en toda la región de Mudug, cerca de 200 centros de salud y nutrición han cerrado o solo funcionan parcialmente y que unos 300,000 niños padecen desnutrición aguda.
Una trabajadora sanitaria de la clínica móvil pincha el dedo de un paciente para realizar una prueba rápida de malaria en el campamento de desplazados internos de Rasqabobe, Mudug, Somalia. MARWAN ABDINOR ALI/MSF
Un hombre conduce su carro tirado por un burro, cargado con bidones amarillos, a través del campamento de desplazados internos de Nimole, en Baidoa (Somalia), de camino al punto de abastecimiento de agua. BISHAR MAYOW/MSF
Zahra, denuncia la subida del precio de los alquileres y la dificultad de acceso a agua. MARWAN ABDINOR ALI/MSFLa recortes en ayuda humanitaria sitúan las cifras de financiación en el nivel más bajo de la última década, provocando el colapso de los servicios esenciales. "Estamos viendo llegar a nuestros hospitales a niños en estado crítico, a menudo después de viajar durante días sin beber ni comer", declara Allara Ali, coordinadora de proyectos de MSF en Somalia. "La sequía no solo ha secado los pozos, sino que también ha contribuido al colapso del sistema. Nuestros equipos trabajan sin descanso para tratar la desnutrición grave y los brotes de sarampión y difteria, pero nuestra capacidad está al límite debido al gran volumen de pacientes que estamos viendo. La gente está agotada y si no mejoran las cosas en términos de acceso al agua y disponibilidad de atención sanitaria, se perderán más vidas por causas que son evitables".
En Baidoa y Mudug, el precio del agua ha aumentado hasta niveles inasequibles para la mayoría de las personas. En respuesta a la grave escasez y al incremento de los precios, MSF puso en marcha en diciembre de 2025 una operación de emergencia de transporte de agua en el campamento de Baidoa. A mediados del mes de enero, MSF había distribuido más de 6 millones de litros de agua potable en 17 campamentos de desplazados, instalando depósitos de agua y puntos de iluminación alimentados por placas solares para mejorar la seguridad y el acceso. A pesar de ello, las necesidades siguen siendo abrumadoras.
Por ello, MSF pide que se tomen medidas inmediatas para ampliar los programas de nutrición, las campañas de vacunación y los servicios de agua, junto con un compromiso sostenido para ayudar a las comunidades a afrontar las recurrentes crisis climáticas.
“Esta situación es inaceptable porque es predecible y en gran medida prevenible”, afirma Elshafie Mohamed, representante de MSF en Somalia. “Los recortes y el cierre de los programas de respuesta humanitaria dejan a millones de personas sin acceso a atención médica básica, alimentos ni agua. La comunidad internacional y las autoridades somalíes deben actuar urgentemente para evitar una pérdida catastrófica de vidas en los próximos meses”, concluye.
Ahora que la estación seca ya ha comenzado y se prevé que las necesidades aumenten aún más, la organización insta a los donantes y autoridades a destinar fondos de emergencia para prestar asistencia vital, y pide que se invierta en medidas a largo plazo, como infraestructuras hídricas resistentes al clima y apoyo sostenido a los servicios de salud y las vacunas esenciales.
La sequía afecta también a otros puntos del Cuerno de África
La crisis humanitaria debido a la falta de agua afecta también a otros puntos de la región del Cuerno de África. Uno de estos lugares es la región de Afar, en el noreste de Etiopía, donde el calor extremo y el acceso escaso e inseguro al agua están causando un aumento de la desnutrición infantil.
La combinación de calor extremo, agua potable no segura, largas distancias de desplazamiento y centros de salud de difícil acceso sigue endureciendo las condiciones de vida de la población de Afar y limita de forma significativa el acceso a una atención sanitaria oportuna. Estos retos se han visto agravados por una fuerte reducción, debido también a los recortes, de los Equipos Móviles de Salud y Nutrición (MHNT, por sus siglas en inglés), gestionados por organizaciones internacionales en colaboración con el Gobierno etíope, y que habitualmente son los únicos que acercan los servicios médicos a comunidades remotas y pastoriles.
"Podemos tratar la desnutrición grave, pero las causas profundas van mucho más allá de la atención sanitaria”, subraya Emmanuelle Quet, coordinadora de MSF en Afar. “Mejorar el acceso al agua segura, desarrollar los medios de vida comunitarios y reforzar los servicios de salud locales y los circuitos de derivación es esencial para que las comunidades puedan ser más resilientes”.
Javier Sanz