Ébola en RDC: un mes después de la declaración de emergencia de salud pública de interés internacional, la respuesta sigue sin ser acorde a la magnitud de la crisis
Médicos Sin Fronteras denuncia graves carencias en detección y diagnóstico y fallos a la hora de implicar a las comunidades
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Bunia, República Democrática del Congo, 15 de junio de 2026.- Un mes después de que se declarara el brote de enfermedad por el virus del Ébola en República Democrática del Congo (RDC), el pasado 15 mayo, y de la posterior declaración de emergencia de salud pública de interés internacional por parte de la OMS, el 17 del mismo mes, Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que siguen existiendo importantes brechas en la vigilancia, el diagnóstico y el rastreo de contactos y fallos en la forma de implicar e integrar a las comunidades en la respuesta a la emergencia. Estas carencias están socavando los esfuerzos para controlar el brote y, por ello, resulta cada vez más necesario que se proporcione, de forma urgente, una respuesta acorde a la magnitud de la emergencia.
“Un mes después, el brote de Ébola está avanzando más rápido que los esfuerzos de respuesta”, afirma Kate White, coordinadora médica de MSF en RDC. “Nadie conoce la verdadera magnitud del brote ni exactamente dónde se está propagando la enfermedad en RDC. Lo que sí sabemos es que la mayoría de los centros de tratamiento de la provincia de Ituri están desbordados; muchos de nuestros pacientes llegan en fases avanzadas de la enfermedad y la mayoría nunca fueron identificados ni monitorizados como contactos antes de buscar atención médica”.
La enfermedad se está propagando por las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, siendo Ituri la que concentra cerca del 95% de los casos. La respuesta, liderada por el Ministerio de Salud congoleño y respaldada por varios socios internacionales, se está desplegando en las zonas afectadas. Sin embargo, la inseguridad dificulta el acceso a determinadas comunidades y, aun en las áreas más estables, los esfuerzos para detectar casos, realizar pruebas diagnósticas, identificar contactos y monitorizar la transmisión siguen siendo insuficientes. En la vecina Uganda, las autoridades sanitarias también han notificado 19 casos confirmados.
Las autoridades sanitarias congoleñas han informado oficialmente de 782 casos confirmados y 181 muertes, con cifras actualizadas hasta el 14 de junio. Sin embargo, MSF advierte de que estas cifras probablemente solo reflejan una parte de la realidad.
“Las pruebas diagnósticas siguen siendo una de las principales debilidades de la respuesta, a pesar de las recientes mejoras en la capacidad de laboratorio y de la llegada de cientos de pruebas móviles al este de RDC, diseñadas específicamente para el virus Bundibugyo”, señala White. “Muchas comunidades, especialmente aquellas afectadas por la inseguridad persistente, siguen teniendo un acceso limitado a estas pruebas, mientras que los centros de tratamiento continúan enfrentándose a importantes retrasos en la recepción de los resultados de laboratorio. Sin pruebas más rápidas y ampliamente disponibles, será difícil detectar los casos a tiempo para contener el brote”.
En las zonas donde se desarrolla el brote, millones de personas llevan décadas viviendo en medio de conflictos activos, desplazamientos recurrentes, carencias crónicas en la atención sanitaria y una respuesta humanitaria limitada. Estas condiciones dificultan gravemente los esfuerzos de respuesta y crean un entorno propicio para la propagación de la enfermedad.
En Ituri, donde MSF lleva décadas presente, sus trabajadores han observado miedo y desconfianza entre las comunidades, algunas de las cuales recelan de la repentina llegada de equipos de respuesta al ébola.
“Poner en marcha actividades y explicar la enfermedad no basta para generar confianza en las comunidades. Es necesario escuchar sus preocupaciones y permitir que participen en el diseño de la respuesta”, afirma Frederic Lai Manantsoa, coordinador de emergencias de MSF en RDC.
Para muchas comunidades, este brote es solo una más de varias emergencias sanitarias que llevan años sin recibir una respuesta adecuada. Para salvar vidas, mantener el acceso a la atención sanitaria habitual es tan importante como controlar el propio brote.
“Las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños siguen necesitando vacunas y los pacientes siguen necesitando tratamiento para enfermedades como la malaria y el cólera”, afirma White. “Mantener el acceso a la atención sanitaria rutinaria también contribuye a reforzar la vigilancia del ébola en las comunidades”.
Aunque el número de casos confirmados notificados en Kivu Norte y Kivu Sur sigue siendo relativamente bajo, ambas provincias afrontan muchos de los mismos desafíos en materia de vigilancia y diagnóstico. En Kivu Norte solo existe un laboratorio para analizar las muestras de sangre, y el procesamiento puede tardar varios días. Además, al no existir un sistema automatizado para enviar los resultados a los centros sanitarios, en ocasiones puede pasar casi una semana antes de obtenerlos.
Además de la atención directa a los pacientes, MSF también está desplegando equipos en zonas remotas e inseguras para reforzar la capacidad de detección y respuesta allí donde se han notificado alertas.
“Este brote aún puede controlarse, pero la ventana de oportunidad se está estrechando”, afirma Lai Manantsoa. “Es urgente reforzar el diagnóstico, la vigilancia, el acceso a la atención sanitaria y la participación comunitaria. Instamos a las autoridades y a todos los actores implicados en la respuesta a hacer todo lo posible para facilitar el movimiento del personal sanitario y de los suministros, y permitir una respuesta acorde con la magnitud de esta crisis”.
Nota para editores
Respuesta de MSF al brote de enfermedad por el virus del Ébola
Desde el inicio del brote, los equipos de MSF en Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur han establecido centros de tratamiento de ébola en Bunia, Mongbwalu, Komanda, Goma, Bukavu y Lwiro, y están preparando más instalaciones de aislamiento y tratamiento en las tres provincias. Además, MSF ha reforzado las medidas de prevención y control de infecciones en los centros sanitarios que apoya.
Los trabajadores de MSF están llevando a cabo una amplia gama de actividades esenciales, entre ellas el trabajo con las comunidades, el apoyo a las actividades de vigilancia, la formación del personal sanitario en prevención y control de infecciones, el apoyo a entierros seguros y dignos, el suministro de equipos y medicamentos a los centros sanitarios y la contribución al mantenimiento de los servicios sanitarios esenciales más allá de la respuesta al ébola.
Cientos de toneladas de equipos y medicamentos han sido enviadas desde Kinshasa y desde varios países, y cerca de 600 trabajadores de MSF forman actualmente parte de la respuesta de MSF al brote.
Actividades de MSF en RDC
Paralelamente al apoyo a la respuesta frente al brote de ébola, MSF mantiene su compromiso de proporcionar atención médica imparcial en toda RDC, donde sus profesionales trabajan en 16 de las 26 provincias del país.
Sus equipos responden a las necesidades de las personas afectadas por conflictos, violencia, desplazamientos y brotes epidémicos. Entre sus principales actividades se incluyen la atención quirúrgica a personas heridas; el tratamiento de la desnutrición; la atención a personas con VIH y tuberculosis; los servicios de salud sexual y reproductiva; la atención pediátrica; la prevención y el tratamiento de la malaria; la prevención, vigilancia y respuesta frente a brotes epidémicos; y el apoyo en salud mental.
Sus equipos también están respondiendo actualmente a otros brotes de enfermedades prevenibles, entre ellas el cólera y el sarampión.
Fernando Calero